El saúco (Sambucus nigra) es un árbol fascinante, anexionado a la cultura humana desde sus orígenes, impregnado de leyendas y pilar de la etnobotánica. Nos gusta porque florece siempre. Nos gusta su olor, su vivacidad, su resistencia y generosidad, su humildad, su anonimato.
Las flores son blancas o amarillentas, con un olor embriagador muy singular, quizá entre la madreselva y el azahar.
Los frutos son pequeñas bayas verdes, luego rojas, que al madurar quedan muy oscuras, como picotas, casi negras. Son esféricas y encierran en su interior una auténtica botica de color magenta.
Florece desde primeros de mayo hasta primeros de julio. Despide un aroma delicioso y peculiar.

Beneficios
El saúco es muy rico en vitamina C, de ahí su conocido valor como anticatarral, y también posee buenas cantidades de vitamina A. Su propiedad más notable le viene de la gran cantidad de Polifenoles que contienen las bayas. Las investigaciones recientes señalan que lo Polifenoles tienen una gran capacidad antioxidante, reduciendo el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, su alto contenido en Antocianos (425 mg/L), responsables del embelesador color del Soto Saúco, le otorgan efectos terapéuticos antiinflamatorios y antidiabéticos.
La investigación y la bibliografía sobre los beneficios medicinales del saúco no cesan de crecer.

Conviene a …
Los productos de Soto Saúco son muy apropiados para los amantes de la comida que sale del bosque, para los deportistas, los niños en crecimiento, y para las personas sensibles a los resfriados, las inmunodeficientes, las hipertensas o con alguna cardiopatía.
Por encima de su valor nutracéutico, Soto Saúco es un complemento que no dejará indiferente al gourmet de paladar avezado, al que persigue los sabores exóticos de la naturaleza, las experiencias sensoriales más allá de las marcas, las modas y los eufemismos vacuos.
